Guía de calefacción poco convencional

/ noviembre 3, 2017/ Calefacción, Invierno, Otoño/ 0 comments

El invierno se acerca, lo que se va notando en las mañanas de café y en las noches de sofá pero,  sobre todo, en las duchas a las siete de la mañana. Mantener la temperatura corporal y no sucumbir a los catarros es mucho más complicado con cambios de temperatura bruscos, con días que empiezan en 9º y nos sorprenden con comidas a 17º. Por eso, es fundamental controlar la temperatura de las estancias tanto como sea posible y para conseguirlo, te dejamos 9 trucos esenciales para tener al a raya el invierno cuando se presente.

1. Anticipate a ti mismo
¿Que sabes que vas a empezar el día con una ducha? Pisa el suelo con fuerza y enchufa tu calefactor en el baño, dale al turbo y deja calentar la estancia. Puedes aprovechar y, durante los cinco minutos que tarda en calentarse, prepararte el café de la mañana. Que te vas a ir a dormir y notas la habitación gélida, antes de meterte en la cama y comenzar a tiritar, calienta la estancia. Piensa en por dónde te tienes que mover en tu casa y anticipate, que no te pille el frío.

2. Apunta con tino
Un calefactor apuntando a la nada es un calefactor desaprovechado. En el baño, en el salón, debajo de la mesa… una parte del cuerpo a la que el calor sienta genial son los pies. Un chocolate caliente y un calefactor debajo de la mesa es un placer al alcance de muchos, que en un día de tormenta se convierte en un auténtico privilegio. Lo mejor, no es díficil  conseguir un efecto similar, solo hace falta sentir el frío en el cuerpo y poner un calefactor a combatirlo.

3. Presta atención a lo importante
Si el punto 1 y el punto 2 se te hacen complicados de conseguir, tal vez sea porque no tienes el calefactor indicado. Hay dos tipos de calefactores comunes: el eléctrico y el eléctrico cerámico. El primero es el random, lo enchufas, lo enciendes, tiene modo «muevo el aire», modo calor, modo «súper calentito» y termostato para que elijas la cantidad de calor. El segundo tiene lo mismo solo que, además, -y esto es lo importante- cuenta con una placa cerámica de PTC (Positive Temperature Coefficient) que consigue un calentamiento rápido, eficiente y uniforme en toda la habitación. Hay muchos tipos de calefactores, así que no hagas el indio y presta atención, porque un PTC puede que sea un poco más caro pero cuando estés calentito mucho más rápido te alegrarás de ello.

4. Juega con las puertas
Puede resultar muy obvio, pero las puertas son aliadas para controlar la temperatura de las estancias y por ese motivo tienes que acordarte de ellas a la hora de climatizar tu estancia. Ten también en cuenta las ventanas que hay en cada habitación, así como su capacidad de aislación térmica, de esta manera conseguirás que no se escape calorcito por ningún lugar.

5. Si das una fiesta no necesitas calefacción
Hay dos cosas fundamentales para calentar una habitación: los aparatos eléctricos que utilices para bombear calor y las personas que se encuentren en ella. ¿Cómo? Sí, has leído bien: las personas emitimos entre calor y mucho calor, dependiendo de qué estemos haciendo, por eso, si das una fiesta no tendrás frío. Y, aunque, comer pueda parecer una actividad en reposo para preparar la digestión nuestro cuerpo aumenta su temperatura, por lo que para la comida familiar de los domingos tampoco echaras en falta la calefacción.

6. Si tienes perro, abrázalo
Pocas cosas dan tanto calorcito y amor como tu fiel compañero cuando hace frío, para conseguir un plus añadido de calor: abrázalo.Dependiendo del tamaño del can, podrás ponerlo sobre ti en tus siestas otoñales o utilizarlo de almohada. Descubre las fantásticas prestaciones de tu mejor amigo peludo con la mejor garantía de ahorro energético. Si el perro es demasiado grande para subirlo al sofá, no pasa nada por bajar al suelo, ya que si cumples el puto 1 y 2 tendrás un suelo calentito.

7. Las mesas, esas grandes olvidadas
¿Recuerdas esa mesa de tu abuela con estufa de carbón en los pies? Trata de conseguir la versión 3.0. Viste tu mesa y dale un aire retro con un mantel algo largo, coloca un calefactor debajo y prepárate para que crear un microclima concentrado para tus piernas y pies. Hay pocos trucos más sencillos que den tanto gustito.

8. Hagas lo que hagas no lo cubras
Entendemos que la idea de sumergirte bajo una manta junto con tu calefactor puede ser muy tentadora pero, por favor, hagas lo que hagas no cubras el aparato. Nunca. Jamás. No se cubre, porque tiene un peligro muy grande de empezar a soltar humo y después arder. El aviso de todos nuestros productos de NO CUBRIR es muy en serio, ni se te ocurra hacerlo. Puedes ponerlo debajo de una mesa, un escritorio, pero nunca -de verdad, NUNCA- cubrirlo con una tela o algo parecido.

calefaccion no cubrir

9. Apaga el calefactor

Una vez conseguida la temperatura deseada apaga el calefactor. Si se trata de un calefactor con termostato y apagado automático, al alcanzar la temperatura deseada, se apagará solo. Pero si no cuenta con ese automatismo, tendrás que ser tú quien preste atención al aparato y a su gasto eléctrico para que no te pegues un susto con la factura del consumo de la luz.


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